En
los últimos años, las unidades de diagnóstico por imagen, Radiodiagnóstico y
Medicina Nuclear, se están viendo envueltas en un cambio en su modelo de
gestión que puede llegar a superar en transcendencia al que supuso su cambio a
Unidades de Gestión Clínica. El Sistema Sanitario Público de Andalucía (y otros
muchos en España) cree que la eficacia y eficiencia en la gestión de estas
unidades mejorará si se produce la fusión de ambas, creando las llamadas
Unidades de Diagnóstico por Imagen.
Esto
supone la creación de “macroservicios” en la mayoría de los hospitales de
tercer nivel de nuestra comunidad autónoma, toda vez, que los Servicios de
Medicina Nuclear tan solo están ubicados en estos tipos de hospitales, además
del Hospital Punta Europa de Algeciras. Estas nuevas unidades suponen la
gestión de un importante número de profesionales junto a gran cantidad de
equipos de alta tecnología. ¿Esto puede llegar a ser más eficiente que hacerlo
en cada uno de los servicios por separado?
Hasta
hace aproximadamente 7-10 años, la asistencia sanitaria de nuestros enfermos se
basaba en protocolos y guías clínicas que hacían cada uno de los servicios
clínicos y servicios generales que estaban implicados en la patología del
paciente. En estos años, podría tener sentido que ambos servicios trabajaran
juntos para hacer más eficientes los circuitos de los pacientes hasta llegar a
su diagnósticos. Sin embargo, desde hace unos años, la asistencia sanitaria se
basa fundamentalmente en la actividad de los Comités Multidisciplinares, donde
todos los profesionales de las distintas especialidades implicados en la
patología del paciente, se reúnen para determinar qué estudios diagnósticos y
qué tratamiento debe recibir el paciente en cuestión. Esto supone, que los
pacientes estén protocolizados y consensuados por todos los profesionales del
comité. Por lo tanto, la teórica ventaja que suponía el consensuar los
protocolos y el trabajar conjuntamente los servicios de Medicina Nuclear y
Radiodiagnóstico, ya no tendría sentido.
A
la hora de la gestión propiamente dicha de ambos “macroservicios”, se propone
la creación de un Jefe de Unidad único junto a dos Coordinadores de ambas
unidades (en el mejor de los casos); se crea lo que antiguamente era el Jefe de
Departamento. Dadas las dimensiones de estas unidades, en la práctica, cada
coordinador del antiguo servicio actuaría como lo venía haciendo hasta ahora,
con la salvedad de que hemos creado un nuevo puesto directivo, que con los
tiempos que corren, estaría, por lo menos, cuestionado. Sin embargo, la gestión
económica y de los recursos humanos, sí que estaría en manos de ese “jefe de
departamento”, por lo que dadas las grandes diferencias de tamaño entre ambas
unidades y la gran presión asistencial a la que están sometidos los Servicios
de Radiodiagnóstico, mucho me temo que el más pequeño siempre saldría mal
parado (algo que ya se puede constatar en las unidades que se han creado ya).
Finalmente,
me queda hacer una reflexión sobre este repentino interés en estas fusiones.
Antes de la era PET (Tomografía por Emisión de Positrones), la Medicina Nuclear
era una gran desconocida, estábamos en el subsuelo de los hospitales y muchos
nos conocían cuando algún familiar era enviado a nuestros Servicios. Sin
embargo, la gran revolución que ha supuesto la implantación de la tecnología PET,
especialmente en el campo de la Oncología (aunque ahora se prepara otra
revolución del mismo calado en el campo de la Neurología y concretamente en el
diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer), ha hecho que salgamos de nuestras
mazmorras y mucha gente nos empiece a conocer. Esto ha sido muy patente en los
Servicios de Radiodiagnóstico (especialmente en la medicina privada), donde han
visto en la PET (ahora ya PET/TC) y en los estudios multimodalidad de Medicina
Nuclear (SPECT/TC) un nuevo campo de desarrollo, sobre el cual no muestran la
capacitación adecuada y a sabiendas que estos equipos (PET/TC y SPECT/TC) solo
pueden estar instalados en una Instalación Radiactiva de segunda categoría. Además,
esto viene acompañado con el proyecto de modificación de la formación
especializada, materializado en el Real Decreto 639/2014, que regula la
troncalidad, la reespecialización troncal y las áreas de capacitación
específica. Proyecto que tiene visos de acabar con una formación especializada que hasta
ahora venía funcionando de manera excelente y que era modelo para muchos de
nuestros vecinos. En el caso del “tronco de imagen”, se pretende que durante
los dos primeros años de la formación se den temas comunes entre la Radiología
y la Medicina Nuclear, algo que no existe, y en los dos años finales, que cada
uno estudie su especialidad. Además, es materialmente imposible que todos los
residentes de radiodiagnóstico puedan rotar por los Servicios de Medicina
Nuclear, ya que son mucho menos numerosos. Sin comentarios. Pues este Real
Decreto de troncalidad, también ha sido puesto sobre la mesa a la hora de
justificar estas fusiones de ambas unidades.
Como
se puede ver, el debate, por lo menos en nuestras especialidades, está abierto
y en boca de todos los profesionales. Todos estos movimientos se han ido
haciendo al margen de las Sociedades Científicas, por lo menos en lo que
concierne a la Sociedad Andaluza de Medicina Nuclear, de ahí que ésta en su
próximo congreso regional, que se celebrará en Granada, vaya a tratar
monográficamente este tema de tanta actualidad para nosotros (ver programa).
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