miércoles, 29 de octubre de 2014

UNIDADES DE DIAGNÓSTICO POR IMAGEN, ¿GESTIÓN O DESPROPÓSITO?

En los últimos años, las unidades de diagnóstico por imagen, Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear, se están viendo envueltas en un cambio en su modelo de gestión que puede llegar a superar en transcendencia al que supuso su cambio a Unidades de Gestión Clínica. El Sistema Sanitario Público de Andalucía (y otros muchos en España) cree que la eficacia y eficiencia en la gestión de estas unidades mejorará si se produce la fusión de ambas, creando las llamadas Unidades de Diagnóstico por Imagen.

Esto supone la creación de “macroservicios” en la mayoría de los hospitales de tercer nivel de nuestra comunidad autónoma, toda vez, que los Servicios de Medicina Nuclear tan solo están ubicados en estos tipos de hospitales, además del Hospital Punta Europa de Algeciras. Estas nuevas unidades suponen la gestión de un importante número de profesionales junto a gran cantidad de equipos de alta tecnología. ¿Esto puede llegar a ser más eficiente que hacerlo en cada uno de los servicios por separado?

Hasta hace aproximadamente 7-10 años, la asistencia sanitaria de nuestros enfermos se basaba en protocolos y guías clínicas que hacían cada uno de los servicios clínicos y servicios generales que estaban implicados en la patología del paciente. En estos años, podría tener sentido que ambos servicios trabajaran juntos para hacer más eficientes los circuitos de los pacientes hasta llegar a su diagnósticos. Sin embargo, desde hace unos años, la asistencia sanitaria se basa fundamentalmente en la actividad de los Comités Multidisciplinares, donde todos los profesionales de las distintas especialidades implicados en la patología del paciente, se reúnen para determinar qué estudios diagnósticos y qué tratamiento debe recibir el paciente en cuestión. Esto supone, que los pacientes estén protocolizados y consensuados por todos los profesionales del comité. Por lo tanto, la teórica ventaja que suponía el consensuar los protocolos y el trabajar conjuntamente los servicios de Medicina Nuclear y Radiodiagnóstico, ya no tendría sentido.

A la hora de la gestión propiamente dicha de ambos “macroservicios”, se propone la creación de un Jefe de Unidad único junto a dos Coordinadores de ambas unidades (en el mejor de los casos); se crea lo que antiguamente era el Jefe de Departamento. Dadas las dimensiones de estas unidades, en la práctica, cada coordinador del antiguo servicio actuaría como lo venía haciendo hasta ahora, con la salvedad de que hemos creado un nuevo puesto directivo, que con los tiempos que corren, estaría, por lo menos, cuestionado. Sin embargo, la gestión económica y de los recursos humanos, sí que estaría en manos de ese “jefe de departamento”, por lo que dadas las grandes diferencias de tamaño entre ambas unidades y la gran presión asistencial a la que están sometidos los Servicios de Radiodiagnóstico, mucho me temo que el más pequeño siempre saldría mal parado (algo que ya se puede constatar en las unidades que se han creado ya).

Finalmente, me queda hacer una reflexión sobre este repentino interés en estas fusiones. Antes de la era PET (Tomografía por Emisión de Positrones), la Medicina Nuclear era una gran desconocida, estábamos en el subsuelo de los hospitales y muchos nos conocían cuando algún familiar era enviado a nuestros Servicios. Sin embargo, la gran revolución que ha supuesto la implantación de la tecnología PET, especialmente en el campo de la Oncología (aunque ahora se prepara otra revolución del mismo calado en el campo de la Neurología y concretamente en el diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer), ha hecho que salgamos de nuestras mazmorras y mucha gente nos empiece a conocer. Esto ha sido muy patente en los Servicios de Radiodiagnóstico (especialmente en la medicina privada), donde han visto en la PET (ahora ya PET/TC) y en los estudios multimodalidad de Medicina Nuclear (SPECT/TC) un nuevo campo de desarrollo, sobre el cual no muestran la capacitación adecuada y a sabiendas que estos equipos (PET/TC y SPECT/TC) solo pueden estar instalados en una Instalación Radiactiva de segunda categoría. Además, esto viene acompañado con el proyecto de modificación de la formación especializada, materializado en el Real Decreto 639/2014, que regula la troncalidad, la reespecialización troncal y las áreas de capacitación específica. Proyecto que tiene visos de acabar con una formación especializada que hasta ahora venía funcionando de manera excelente y que era modelo para muchos de nuestros vecinos. En el caso del “tronco de imagen”, se pretende que durante los dos primeros años de la formación se den temas comunes entre la Radiología y la Medicina Nuclear, algo que no existe, y en los dos años finales, que cada uno estudie su especialidad. Además, es materialmente imposible que todos los residentes de radiodiagnóstico puedan rotar por los Servicios de Medicina Nuclear, ya que son mucho menos numerosos. Sin comentarios. Pues este Real Decreto de troncalidad, también ha sido puesto sobre la mesa a la hora de justificar estas fusiones de ambas unidades.


Como se puede ver, el debate, por lo menos en nuestras especialidades, está abierto y en boca de todos los profesionales. Todos estos movimientos se han ido haciendo al margen de las Sociedades Científicas, por lo menos en lo que concierne a la Sociedad Andaluza de Medicina Nuclear, de ahí que ésta en su próximo congreso regional, que se celebrará en Granada, vaya a tratar monográficamente este tema de tanta actualidad para nosotros (ver programa).

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